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¿RESISTENCIA AL CAMBIO? ¡VENGA YA!
Oímos una y otra vez cómo algunos directivos a la hora de tomar decisiones estratégicas se enfrentan a un poderoso enemigo que perturbará la buena ejecución del plan diseñado: la resistencia al cambio de las personas que trabajan en la empresa. ¿De verdad existe eso de la "resistencia" al cambio?
Cuando uno se cambia de casa sufre durante un período de tiempo una cierta sensación de incertidumbre. Aunque sea la propia familia en equipo la que ha decidido comprar una casa mejor, e incluso hipotecarse de por vida, se vivirán momentos de estrés y un buen caos en los días de la mudanza. Ahora bien, estrés, incertidumbre y miedos ante el caos que supone todo cambio entra dentro de las reacciones y emociones absolutamente normales y naturales en el ser humano.
¿Siente uno resistencia al cambio en estas circunstancias? ¡De ninguna manera! El deseo y la ilusión por alcanzar algo mejor equilibra la balanza y nos hace pasar a la acción y superar los sentimientos adversos. Entonces, ¿En que situaciones sobreviene la resistencia al cambio? Pues es muy sencillo, cuando tenemos la visión de que el cambio nos va a llevar a algo peor por parecer absurdo, inoportuno o mal gestionado. ¡Por supuesto que en este caso hay resistencia a ESE cambio!
¿Alguien se resiste al cambio de lugar de vacaciones cuando elegimos probar un sitio mejor? La duda, la inquietud de si valdrá la pena y la incertidumbre estarán presentes, pero ¿resistencia? Ninguna, sólo ganas locas por ir de una vez y descubrir qué pasa. Incluso si al final sale mal sabremos sacar buenas conclusiones para el futuro.
Por tanto, cuando la alta dirección esgrime la resistencia al cambio de la gente como argumento para la lentitud con la que se está ejecutando el plan y la falta de compromiso ¿No deberían mirarse al ombligo en vez de buscar excusas en los demás? Vamos a ver: si la estrategia que se ha diseñado fuera la correcta y el plan nos llevara a una empresa mejor, más fuerte y más competitiva, y así lo hemos comprendido todos ¿Quién iba ser tan cenutrio como para no sumarse a ese cambio? De acuerdo, con incertidumbre, miedos e incluso estrés, pero ¿resistirse? ¡Venga ya, resistirse nadie!
Lo que ocurre es que muchas veces lo que no hay es estrategia y mucho menos un Plan coherente y creíble, o no hay el liderazgo y prestigio interno necesarios para tener fe en que estos dirigentes van a ser capaces de gestionar adecuadamente ese cambio en el que nos jugamos el futuro, o simplemente una pésima comunicación interna del plan, empezando por la crítica en público de todos los mandos intermedios que no han entendido nada, porque posiblemente alguien trató de "venderles una moto" y no ha colado.
Si le toca dirigir un cambio y tiene temor a
la resistencia , pregúntese si verdaderamente es un buen plan, si es un cambio que claramente va a ayudar a alcanzar un mañana mejor, y analice objetivamente las razones que avalan eso. Si le cuesta encontrarlas o se ve obligado a "decorar la cosa demasiado" es que simplemente. ¡No hay un buen plan! En este caso el que debe estar abierto al cambio es usted. Busque un proyecto verdaderamente bueno y verá como todos se aúnan para llevarlo a cabo.
Paco Muro
Presidente ejecutivo del Grupo OW
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