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¡SE BUSCAN EMPRENDEDORES!, CON Y SIN CARÁCTER DE EMPRESARIO
Creo que todos tenemos algo de emprendedor, igual que tenemos algo de vago, algo de luchadores, algo de generosos o algo de egoístas, esto es, algo de todas las características que definen a un ser humano. Lo que ocurre es que cada uno tenemos mucho de algunos aspectos y menos de otros, y eso es lo que marca las diferencias entre cada persona y nos hace a cada uno únicos. Hay personas con una gran capacidad emprendedora y personas con esa cualidad muy limitada. Pero para que una empresa funcione a las mil maravillas hacen falta todos ellos.
Hay personas que son lo que podríamos llamar "operadores", son aquellos que tienen muy poco carácter emprendedor y son buenos ejecutores. Son personas que pueden llegara sufrir si alguien no les marca con precisión qué es lo que deben hacer y, una vez aclarado, son capaces de hacerlo una y otra vez con gran fiabilidad. No esperes demasiada creatividad e iniciativa de este colectivo, a cambio vivirán a gusto en puestos de responsabilidad limitada siendo capaces de alcanzar una gran calidad de ejecución, suponiendo incluso un plus de motivación para ellos el que así sea.
Tenemos también los que podríamos llamar "gestores". Son los que tienen un cierto grado de "emprendimiento", suficiente para ser capaces de gestionar procesos y tareas. Les gusta que les marquen sus objetivos y necesitan una cierta parcela de autonomía. Asumen responsabilidades de nivel medio e incluso alto y son imprescindibles para que todo fluya de forma coordinada. Ahora, no les hagas sufrir demasiado con innovaciones y excesiva capacidad de decisión, porque probablemente conseguirás desorientación y estrés. Serán capaces de gestionar los cambios si los comprenden, pero difícilmente emprenderán ellos mismos un cambio.
Por otro lado están los emprendedores emprendedores, que son los que necesitan cancha para desarrollar sus iniciativas. No les gusta que se les marque objetivos demasiado definidos. Funcionan mejor si se les fija simplemente la meta y los parámetros entre los que deberán de moverse, y a partir de ahí es mejor dejarles hacer. Son creadores e impulsores de cambios e ideas innovadoras. Ahora bien, no siempre eso va acompañado de una buena gestión. Es más, en muchos casos los emprendedores resultan incapaces de gestionar con competencia los proyectos que lanzan, y también suelen ser inconstantes para ejecutarlos una vez definidos. Otro aspecto muy común es que no sean muy competentes en dirigir a otros.
Conviene no confundir a un emprendedor con un directivo o un empresario. Por eso destaco una clase más: "los emprendedores directivos". Son impulsores de proyectos, innovación y cambios, pero necesitan hacerlos con y a través de un equipo. No les gusta trabajar solos y no les incomoda gestionar personas y presupuestos. Disfrutan trabajando en equipo y asumiendo su función de "patrón del barco". Se mueven bien en el mundo de las decisiones y tratan de hacer lo mejor que saben en el liderazgo de personas.
Finalmente llegamos al último escalón: "los empresarios". Digo el último porque: Todos los empresarios son emprendedores, pero no todos los emprendedores son empresarios, que no es lo mismo. Los empresarios no sólo tienen una visión de que pueden hacer las cosas de otra manera, además hacen suyo el proyecto y se juegan su dinero y su esfuerzo vital en el empeño. Son visionarios e inconformistas por naturaleza y hacen de su empresa uno de los pilares de su propia vida. No se limitan a iniciar un proyecto. Desean que sea un éxito que perdure y se desarrolle. Tal es su implicación y su "casta especial", que el empresario "sufre" incluso cuando la empresa va muy bien.
Hemos definido de forma muy global los diferentes niveles de emprendimiento que tienen cada uno de los componentes de una organización. Una empresa la puede empezar una sola persona o un pequeño grupo de empresarios que forman una sociedad para iniciar su andadura y poner en marcha su negocio. Pero si la cosa funciona, pronto necesitarán operadores que realicen las tareas básicas para que ellos puedan seguir desarrollando la empresa.
Después si todo va bien (que será porque se habrán hecho las cosas bien, se habrá cuidado el producto, se acertó con la estrategia comercial y se "partieron el lomo" los socios) será inevitable un primer crecimiento de la compañía hasta el nivel mínimo operativo. Esto obligará a los socios iniciales a una primera evolución. Al principio seguro que era un todos para todo y todos a una. Pero ahora toca repartirse tareas, crear un primer organigrama y desde luego alguien tiene que gestionar los procesos, las ventas y las finanzas. Posiblemente sea mucho menos divertido que al principio, pero toca lo que toca.
Si la empresa sigue bien gestionada, y con la garantía de la implicación y esfuerzo de los socios, lo normal es que triunfe hasta alcanzar un punto en el que hay que volver a crecer. Y una de dos, o los socios se convierten en directivos (o uno de ellos asume el papel de presidente ejecutivo respaldado por el resto) o llega la hora de contratar directivos.
Hasta aquí tenemos la historia de la primera etapa de unos emprendedores empresarios. Supongamos que la empresa está ya consolidada y tiene ya entre siete y diez años de existencia, buenos números y buena posición en el mercado. ¿Qué pasa entonces? Pues que a los emprendedores "nos va la marcha", y es este el justo momento de plantear la siguiente evolución: innovar. Si todo va bien hay que aprovechar para probar cosas nuevas, ir a nuevos mercados, vender nuevos productos, lo que sea, pero que sea nuevo en el proyecto. Esto es importante porque el empresario sabe que lo que le ha llevado al éxito de hoy no le garantiza el futuro, y debe asentar su proyecto empresarial diversificando, aunque sea dentro de la misma especialidad en la que está ahora.
Y para esta fase, para desarrollar ideas innovadoras ¡vuelven a hacer falta emprendedores! Esos que serán capaces de hacer realidad los nuevos planes e incluso proponer nuevos enfoques innovadores. Y lo harán encantados al amparo de empresarios que les proporcionarán los recursos, el equipo de apoyo y los gestores para poder ejercitar con plenitud todo su emprendimiento. Y si alguno de estos proyectos sale bien, se crearán más puestos de trabajo, harán falta más operadores, más gestores, más mandos, más directivos. ¡y vuelta a empezar!
Como vemos todos hacen falta en la empresa, y si todo el mundo tuviera espíritu de empresario no habría forma de crear empresas, porque nadie querría trabajar para otros. Igualmente si todo el mundo fuera emprendedor ¿quién se motivaría realizando un trabajo que han diseñado otros? Afortunadamente hay personas con todo tipo de motivaciones y de niveles de "empendimiento".
Pero de todos los colectivos mencionados hay dos que destacan por su valor empresarial, porque sin ellos no es posible crear riqueza perdurable, y social, porque sin ellos no se generarían puestos de trabajo estables: los empresarios y los emprendedores. No es fácil encontrar empresarios, personas dispuestas a perderlo todo por un sueño, por la convicción de que son capaces de dar servicio a otros de forma rentable. Igualmente es difícil encontrar emprendedores, porque además, una vez que se encuentran y encajan en la empresa es aún más difícil retenerlos, porque eso implica que se deben satisfacer sus necesidades de desarrollar ideas y proyectos.
¿Qué necesitan todos los empresarios? ¡¡Emprendedores que desarrollen y propongan proyectos!! Para así hacer crecer la empresa y generar solvencia a largo plazo ¿Qué necesitan todos los trabajadores? ¡¡Emprendedores que logren crear proyectos de futuro rentables y así generar y mantener puestos de trabajo!! ¿Qué necesitan los emprendedores? ¡¡Empresarios, directivos, gestores y operadores que hagan posible convertir en realidad empresarial su energía creadora!!
Como vemos, todos nos necesitamos, pero sin emprendedores, sean o no empresarios, el círculo dejaría de funcionar y la economía local empezaría pronto a resentirse, con todas las nefastas consecuencias que se sucederían con ello.
Por eso hoy, más que nunca ¡¡se buscan emprendedores!! Que nos lleven al lugar económico-social que muchos creemos que nos corresponde, a un futuro más estable entre los países más competitivos y solventes y con uno de los más altos niveles de calidad de vida. Porque en el otro factor de bienestar, el de ser un pueblo compuesto en su inmensa mayoría de gente encantadora. en ese ya andamos "sobraos".
Paco Muro
Presidente ejecutivo del Grupo OW
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