Artículos

-Índice de artículos-

¿Y TÚ, A QUÉ TE DEDICAS?

A menudo hemos oído esa pregunta y rara vez uno escucha, o da, una respuesta que inspire una actividad con verdadero valor. ¿Cómo implicarse emocionalmente en el trabajo si la respuesta a un "¿tú a qué te dedicas?" suena a "rollo anodino"? Creo que hoy debemos dar otro enfoque a esto de trabajar. Dedicamos demasiadas horas de nuestra vida al desempeño profesional para que nuestra aportación sea algo tan insulso como suena. ¿Por qué no plantearnos otra forma de verlo más interesante e inspiradora?

Si nos fijamos bien, todos los trabajos existen porque aportan algo a alguien, porque son útiles, es decir, porque AYUDAN de alguna forma a que se viva mejor. ¿Por qué no decirlo y, aún más, sentirlo así? Todos los trabajos deberían explicarse comenzando por "Ayudamos a....", eso daría sentido al esfuerzo y la razón de ser de cada negocio.

Un mecánico puede decir que se dedica a "reparar coches", o a "ayudar a que la gente se desplace en coche para que pueda hacer todas esas cosas que desea: ir de compras, trabajar, viajar, visitar a familiares y que lo haga más segura y sin problemas, y de paso rentabilizando más el gasto que hizo cuando compró el coche ayudando a que le dure mucho más". Planteado así: ¡que empleo tan bonito e importante tienen los mecánicos!

"Yo me dedico a ayudar a la gente a que viva más tranquila y garantizarles que en caso de una desgracia o siniestro obtengan una aportación económica que les ayude a salir adelante." ¿No es mucho más bonito, auténtico, sincero y sobretodo estimulante que un aburrido: "trabajo en una compañía de seguros"?

Todos deberíamos sentir y disfrutar de nuestra aportación a la sociedad. Un buen ejemplo lo tenemos en Imaginarium. Cuando les preguntas a sus directivos a qué se dedican no te contestan "a diseñar y vender juguetes originales". Te contestan: "ayudamos a que los padres y sus hijos pequeños compartan Momentos de Calidad". Eso sí es una buena Misión capaz de implicar a todos en un empeño que vale la pena y que te llena de satisfacción.

Cuando me preguntan que a qué nos dedicamos en Otto Walter me gusta contestar "a ayudar a las personas que trabajan en las empresas para que funcionen mejor". Y además creo firmemente que ese es nuestro trabajo y que eso es lo que logramos en mi empresa con el esfuerzo de todo el equipo, consiguiendo con nuestra metodología que los mandos verdaderamente lideren bien a las personas y los vendedores vendan mejor. Y sabemos que eso implica que "ayudamos a que se viva mejor en esas empresas, y que logrando que los jefes dirijan mejor y que los vendedores vendan más ayudamos también a que haya más puestos de trabajo y tengan más futuro". Como eso es lo que sentimos, estamos todos muy orgullosos de lo que hacemos en la empresa, porque sabemos que es algo importante, y eso además nos estimula para hacerlo muy bien.

¿Es que hay alguna profesión que no ayude a nadie? De una forma u otra, más directa o más indirectamente, todo trabajo remunerado existe porque es necesario, y si es así implica que ayuda a que otras personas estén mejor. Esta visión que puede dar sentido a lo que hace cada uno en su vida profesional debería empezar desde el día en que uno comienza un trabajo:

Que al llegar a un nuevo puesto te digan: "Bienvenido, te incorporas a una frutería" o "a una ingeniería", no parece decir mucho emocionalmente hablando. Pero si todos nuestros nuevos compañeros nos transmitieran, de corazón, algo como: "Bienvenido, aquí ayudamos a que la gente coma sano y tenga a su alcance las frutas, que son muy importantes para alimentarse bien, estar sano y degustar pequeños manjares.", o por ejemplo: "Bienvenido, aquí ayudamos a que las cosas se construyan y se diseñen bien para que sean sólidas y eficaces, y así las pueda disfrutar mucha gente durante muchos años con la máxima utilidad." ¡Menuda diferencia, casi hasta apetece madrugar!

En su empresa ¿A qué ayudan para que todos vivamos mejor? ¿Lo saben todos los empleados? ¿Se siente eso? ¿Se dice una y otra vez en las reuniones, las convenciones, etc? Si encontramos sentido a lo que hacemos, si percibimos el valor de nuestra aportación a la sociedad, todo empieza a ser más alegre, más ilusionante y más apetecible. E incluso esforzarse por mejorar nuestra forma de hacerlo para poder servir aún mejor suena atractivo.

Y no digo esto por pintar todo de color de rosa y plantear un ilusorio mundo feliz, sino porque en la vida todo tiene mil caras, y saber encontrar y elegir la que mejor nos haga sentir y dé más sentido a nuestro quehacer diario es un virtud al alcance de cualquiera. Es cuestión de proponérselo. Se trata de empezar a buscar la visión adecuada de a qué o a quién ayuda realmente lo que se hace en la empresa y una vez encontrada, ¡instala en tu cabeza y en tu corazón esa nueva visión y déjate llevar!

Paco Muro
Presidente ejecutivo del Grupo OW

- Volver al índice de artículos -

- Ir al principio -



© 2008 OTTO WALTER