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Según la Investigación Otto Walter 2004: “Lo que hay que aguantar como jefe”

La dirección de equipos es cada vez más una especialidad profesional en sí misma

Madrid, 28 de Octubre de 2004

Dirigir personas es mucho más complicado de lo que algunos piensan. Aguantar a los que le rodean, la presión de los resultados, las exigencias de arriba e incluso la autoexigencia, supone para los directivos vivir en un esfuerzo continuo. Además, a los jefes se les mira con lupa y un solo desliz, un error, una pérdida de nervios, deja más huella que diez aciertos. Dirigir personas supone aguantar esto y mucho más, por eso es fácil comprender que mucha gente no desee ser jefe. Según la Investigación Otto Walter 2004: " Lo que hay que aguantar como jefe ", no se trata de perdonar a los superiores mediocres, sino de admirar mucho más a los buenos.

El Presidente Ejecutivo de Otto Walter España, Paco Muro, afirma que dirigir personas es cada vez más una especialidad profesional por sí misma. "En el desarrollo profesional de las personas con cierta madera, llega un momento en que ya no son las habilidades técnicas lo que marcan su eficacia en el trabajo, sino su virtud en la dirección de personas que pasa a constituir el grueso de su actividad profesional y la esencia de sus resultados. Este cambio, -añade- supone la necesidad de una profunda evolución. Y una cosa es pensarlo y decirlo y otra mucho más difícil, hacerlo".

La Investigación Otto Walter 2004 , se detiene a analizar los principales obstáculos que un líder debe aprender a manejar, ya que están asociados a su relación con el equipo humano dentro del que se encuadra. Con esta intención, el informe se ha centrado en conocer los aspectos que tienen que ver, fundamentalmente, con los dos comportamientos clave más destacados en los anteriores estudios: las situaciones asociadas con la comunicación y el autocontrol. Los resultados de dicha investigación se han presentado hoy en Madrid, en un acto organizado por Otto Walter con la colaboración, por tercer año consecutivo, de AEDIPE, Asociación Española de Dirección y desarrollo de Persona.

Las asignaturas más duras para los directivos españoles

La investigación, que ha contado con la participación de 972 directivos, recoge 27 situaciones difíciles de manejar que complican la vida de los jefes hasta el punto de apartarles del camino del liderazgo. Los encuestados dieron su opinión sobre la dificultad de varias facetas del ejercicio de su cargo, respondiendo "muy difícil", "dificultad media" o "no me parece especialmente difícil". De sus respuestas se deduce que hay doce conductas y situaciones que suponen dificultad media o alta para más del 71% de los mandos, y de ellas, la mayor parte tienen que ver con acciones relacionadas con la comunicación. Por ejemplo, decidir y comunicar a alguien que no sigue en el equipo es calificado como dificultad media o media alta, por el 86,2% de los directivos; transmitir órdenes de arriba que no comparten totalmente, es una tarea desagradable para el 85,2% de los encuestados que lo han calificado de dificultad media o media alta; y comunicar decisiones o acciones que no van a gustar el otro, es también para el 83,4% de los encuestados una acción de dificultad media o media alta.

Según Paco Muro , salvadas las tres primeras respuestas "los cerca de mil directivos encuestados introducen en la escala de dificultades aspectos intrínsecos a la organización personal, el autocontrol y la relación interpersonal". Así, el 35,6% piensa que el cuarto aspecto es organizarse correctamente y saber manejar las prioridades y el tiempo. Mantener el autocontrol en situaciones de presión y estar permanentemente a la altura, siendo siempre ejemplar en el fondo y en las formas, son las otras dos actitudes consideradas como difíciles para los jefes (en el 33,6% de los directivos en el primer caso, y en el 29,3% en el segundo).

"Las personas son lo más importante en el discurso teórico -afirma Paco Muro -, pero la verdad es que en muchos casos, acaban siendo las últimas en el rango de prioridades de los jefes". De hecho, escuchar bien es otra de las asignaturas pendientes. Para el 25,4% es una cuestión de dificultad máxima, mientras que lo consideran preocupante el 35%. "Felicitar y no reprender es muy difícil para el 12,1% de los jefes y ofrece una dificultad media o alta para el 55,1%. Aplaudir a los demás, -comenta el presidente ejecutivo de Otto Walter -, no es un comportamiento natural del ser humano. Y en la jefatura es esencial ser justo y generoso en la felicitación, pero no es tan fácil. No sale de dentro y hay que forzarlo y entrenarlo", concluye.

Tratar con las personas que no les caen bien, no criticar a otros departamentos cuando fallan, aguantar la presión por el resultado y no desesperarse porque los demás no hacen las cosas como las hubieran hecho ellos, son otras de las cuestiones que superan a los directivos españoles. "Tras la coraza que aparentan llevar algunos, -señala Muro -, casi todos los jefes encierran dentro de sí un sin fin de dudas, temores y preocupaciones ante las dificultades diarias que deben salvar y que tantas veces les superan".

Lo que piensan las mujeres

En cuanto a si los hombres y mujeres se sienten diferentes, ellas son en general mucho más sensibles a la hora de evaluar el nivel de complejidad que comporta la función directiva. Sus desvelos son parejos a los del conjunto de mandos encuestados por Otto Walter pero se diferencian en que puntúan más elevadamente sus respuestas. Así, en el caso de tener que decidir y comunicar la marcha de un componente del equipo las mujeres directivas encuentran alta dificultad en el 70,6 % de los casos frente a sus homólogos masculinos que sólo lo reconocen en el 59,6% de ellos.

Transmitir órdenes que no comparten, comunicar decisiones que puedan desagradar a otros y la organización del tiempo son otros escollos importantes para las directivas. "Posiblemente la preocupación por hacerlo bien sea mayor en el colectivo femenino, y es por ello que se autoexijan más, mientras que los hombres puedan ser más permisivos consigo mismos", concluye Paco Muro.

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