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ESCAPADA IMPERIAL: 5 días de ensueño. San Petersburgo con remate final: barco a Tallin.

Duración: 5 días completos.

San PetersburgoEste es un viaje para una escapada perfecta de 5 días. Eso sí, hay que ir entre finales de junio y primeros de julio, aparte de que fuera de estas fechas puede hacer un frío que pela, recomiendo finales de junio porque coincide con las "Noches Blancas" que significa que no llega a anochecer del todo y eso permite pasear hasta las 12 de la noche con un poco de luz natural, y es la época en la que hay más actividades culturales.
El primer consejo para este viaje sensacional es que ¡prepares pasta! San Petersburgo no representa a Rusia, ni en el estilo de ciudad, ni en su gente, ni en el nivel socioeconómico. Es una gran ciudad, con mucho tráfico, carísima en todo y grandiosa en todo. Las entradas a palacios y museos no bajan de 20 ó 25 € por persona, las comidas son caras, ¡todo es caro! Así que hay que asumirlo y tan contentos.

San PetersburgoEl primer día lo usaremos para llegar. Lufthansa tiene un vuelo vía Frankfurt que combina bastante bien. Llegaremos por la tarde a tiempo de ir al hotel y dar un primer paseo por la calle. Lo del hotel es importante, ya que sólo hay 5 hoteles céntricos y es clave estar en uno de ellos, porque las distancias son muy grandes y si se sale del centro ya no se podrá apurar tanto el día. Los hoteles céntricos son: El Europa (el más lujoso), el Astoria y el Angleterre (que están juntos), el Radisson y el Corintia. Todos son 5 estrellas, pero exceptuando el Europa, no esperes habitaciones mejores que en un NH de España. Por supuesto todo son muy caros, pero merece la pena la ubicación (es resto de hoteles también lo son).
La ciudad y sus monumentos están magníficamente restaurados tras la segunda guerra mundial y todo es digno de verse: sus calles, sus palacios, sus canales... no hay desperdicio. El estilo no es ruso, sino italiano - austriaco, ya que los arquitectos que hicieron casi todo eran de allí. Veamos el programa recomendado:

El segundo día conviene empezar por la fortaleza de Pedro y su catedral. Tras esto cruzar el inmenso río Neva para ir al Ermitage. No sólo es un gran museo, es un tremendo palacio. Si le quitaran todos los cuadros también mercería ser visitado sólo por sus salas. Allí podrás perderte en sus pasillos. Tómatelo con calma. Al acabar una buena idea es dar un paseo en barca por los canales. Hay numerosos puntos en los propios canales donde ofrecen este paseo. Para cada noche recomiendo haber reservado desde el hotel un espectáculo: concierto, ballet o folklore (si es posible en el teatro Mariinski). Es un buen remate para la jornada. Al salir vuelve paseando al hotel.

San PetersburgoTercer día: aquí vamos a ver los megapalacios de verano que se gastaban. Hay que contratar la excursión (una pasta ¡cómo no!) ya que está a unos 40 kilómetros. Ir primero al Petergof y verlo por dentro y sus jardines y fuentes doradas. Después ir al Pavlovski, más pequeño. Y para rematar ir al tremendo Tsárkoye Seló, que ya no hará falta verlo por dentro porque te lo imaginas, pero sólo lo de fuera ya es impresionante: ¡300 metros de fachada!
Por la tarde aún hay tiempo a la vuelta de ver San Isaac, una de las mayores catedrales del mundo. Por hoy ya es bastante, así que ir a un nuevo espectáculo, paseito y a dormir. ¡Qué dura es la vida del turista!

Cuarto día: Empezar con un plato fuerte: la Iglesia de la Sangre Derramada, que es parecida a la de la plaza Roja de Moscú. Está decorada por dentro al estilo ruso y es una maravilla. Junto a ella ver el palacio del Museo Ruso por fuera. Puestos a visitar se puede ir al palacio de los Yusupov, que era la familia más rica de la ciudad. Para ir hay que reservar antes y te dan hora. Vale la pena ver cómo vivían lo potentados, y de despedida lo suyo sería contratar un transporte para meter las maletas y que nos dé una vuelta por toda la ciudad para una última vista general. Y de ahí... ¡al remate final! Que el transporte os lleve al puerto.
A las 20:00 horas sale un ferry hacia Tallin (se dice "Tálin") que es la capital de Estonia. Es muy difícil reservar desde España, así que intentarlo por todos los medios. Se trata de un gran barco que hace la ruta desde Alemania a San Petersburgo y vuelta. Es de la compañía SILJA LINE, y reserva un camarote de la clase COMMODORE, que es la más cara. Se trata de un camarote el la 9ª planta (sí, del barco) con un gran ventanal al mar junto a la cama. Como son las noches blancas tendrás una ligera luz casi toda la noche, y es una birguería. Cuesta unos 150.-€ por persona, pero ¡a vivir que son dos días!. El precio incluye también la cena en el bufet libre y ¡prepárate a morir! Bestial, comida y más comida. Incluso los vinos están a un precio aceptable. De ahí puedes ir a una sala especial que hay en la zona Commodore con cristalera al mar, y finalmente al camarote.

Quinto día: a las 9:30 se llega a Tallin (¡ojo que con el cambio de hora es fácil confundirse y creer que llega a las 10,30! Vamos que llega a las 10:30 de Rusia, que son las 9:30 de Tallin). Lo digo para levantarse a tiempo para desayunar y ver la llegada. Una vez desembarcado hay que buscar un lugar para dejar las maletas durante el día (una consigna, sea allí o en el aeropuerto. En Tallín todo está a 5 ó 10 minutos en taxi). Una vez aparcado el equipaje, a visitar la ciudad. Parece una pequeña ciudad austriaca u holandesa. Una preciosidad. Empezar por la pequeña zona alta para bajar y recorrer el recinto amurallado, sus calles, y rematarlo en la plaza mayor, llena de chiringuitos y restaurantes. Una monada. Allí sí se puede comer bien: recomendamos el "Restaurante de la abuela" o la Beer House que es una especia de cervecería alemana clásica. Aquí los precios son más moderados y las raciones abundantes. A las 15:00h ir al aeropuerto y tomar el avión de vuelta (posiblemente con Lufthansa). Fin de un sensacional viajazo. Lo de Tallin es la excusa para darse el capricho del barco y dar un remate diferente.

Datos de interés:

San PetersburgoSan Petersburgo tiene una larga calle principal, la avenida Nevski, que es como la Gran Vía o La Rambla. Siempre abarrotada y animada. Es donde está casi todo, porque fuera de esta avenida ya casi no hay tiendas ni restaurantes. En cuanto a esto último, no te empeñes en buscar los mejores restaurantes, se come igual de bien en uno caro que en uno "menos caro". La comida rusa no da mucho de sí y del caviar olvídate, es muy caro y encima te suelen poner del peor, no vale la pena. Por eso te recomiendo que vayas a restaurantes sencillos, como el Kalinka Malenka (o algo así) que está en la misma manzana que el hotel Europa, por la parte de atrás frente al Museo Ruso bajando unas escaleritas. Los platos típicos son: Borsch (sopa, está buena), pollo a la Kiev, Pelmeni (una especie de raviolis), el beef Strogonoff que es una carne a tiras muy balndita con salsa, y poco más. Para hacerse una idea, una comida normal, con cerveza, viene a salir a unos 45.-€ en cualquier sitio. A pesar de lo que pone en las diversas guías, los llamados restaurantes excelentes pasarían por uno cualquiera en España, eso sí, con un estacazo en la cuenta. Verás que los sitios normales están muy bien.

Si puedes te recomiendo contratar un guía que hable en español para todos los días en San Petersburgo, ya que hay mucho que ver y así realmente se disfruta, además os servirá para indicaros restaurantes aceptables. Allí no hay cultura de comer fuera, así que los residentes van a sitios muy normalitos las pocas veces que van. Igualmente os ayudará a reservar entradas en conciertos y museos o palacios y los transportes para las excursiones.

San PetersburgoRopa y cambio: allí puede llover en cualquier momento, aunque veas un sol radiante todo puede cambiar en una hora, aunque rara llueve más de 10 minutos en plan intenso. Los días buenos son de chaquetita, los normales son de llevar un jersey y algo tipo gabardina abrigada, que sirva para protegerse del aire, del posible fresco y de la posible lluvia. En cuanto hace un día agradable (unos 20-23 grados) verás que casi todos van de manga corta y las chicas con unos ¡espectaculares escotes! En San Petersburgo les gusta presumir de que sus mujeres son más bellas que las de París, y sinceramente tienen toda la razón. Siento decir a las damas que no ocurre lo mismo con los mozos, que son muy corrientitos. Respecto a las sensaciones generales, te sientes en casa y todo es "europeo".

En cuanto a la moneda, es el rublo, (1 € = 34 rublos), es decir: 100 rublos son 3 €. Es obligatorio pagar todo en rublos y no se aceptan euros fácilmente, porque es ilegal. Hay lugares de cambio por muchos sitios, normalmente con mejor cambio que en el hotel. No cambiar a gente por la calle. Es una ciudad supersegura, difícilmente te sentirás incómodo. Eso sí, como todo lugar turístico hay que tener cuidado con los carteristas y no descuidar nunca el bolso ni llevar dinero en los bolsillos. Lo mejor es dejar la documentación en la caja fuerte de la habitación del hotel. Ya que allí, con llevar la llave del hotel es como si fueras ya identificado. Si acaso es buena idea llevar encima una fotocopia del pasaporte. Recuerda llevar siempre encima monedas de 5 rublos o billetes pequeños, porque en los toillets hay que pagar.

En cuanto a compras, sé que parece increíble pero es cierto lo que me advirtieron: ¡no hay nada para comprar! Por más que busques no verás nada interesante. Entre que es caro y que los souvenirs son una "guarrería", no te preocupes por eso. Con una Matriuska típica vas que chutas. Por cierto, las podrás comprar en Tallin mucho más baratas.

Por FM de OWE

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