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Viaje faraónico

Lo que debes saber si piensas ir a Egipto y que normalmente no te cuentan

Si algo define en el sector de agencias de viajes a Egipto es la absoluta imposibilidad de garantizar nada. En Egipto es imposible dar nada por cerrado, da igual que en el programa del viaje diga que esto se visita a esta hora y que se tomará un vuelo a esta otra, luego allí todo será según salga y habrá que improvisar una y otra vez el programa. Verás todo lo que hay que ver, pero el orden y cuándo...

Lo otro que debes saber es que Egipto significa calor, muuuucho calor. Yo fui en marzo así que imagínate lo que puede ser entre abril y septiembre ¡para morirse! Allí la vida y el horario se rige por el sol. No tiene nada que ver con Europa. A las 12 del mediodía es realmente el mediodía, el momento en el que el sol cae a plomo, un sol especial, abrasador. Por ello es que la vida se centra desde el amanecer hasta las 12,00, y luego por la tarde desde las 16,30h, donde rápidamente baja la temperatura hasta niveles muy agradables, hasta la noche que igualmente no es fresca. Por tanto prepárate a cambiar tus horarios de vida. Hay que evitar a toda costa visitar algo entre las 12h y las 16h, por eso los madrugones que al principio parecen salvajes pronto se comprenden como imprescindibles. Visitar un templo o las pirámides con más de 45º al sol penaliza en exceso el placer del recorrido. Esa temperatura se alcanza en cuanto se está a 27º a la sombra, porque el sol “pega” allí de una forma mucho más directa.

Al hilo de esto hay que tener en cuenta para el vestuario no llevar prendas oscuras porque el sol te machacará más. Todo lo más claro posible, incluso una camisa holgada de manga larga casi mejor, y las mujeres estarán encantadas de llevar un fular ligero para poder cubrirse la cabeza o los brazos del sol. Los guías locales están tan acostumbrados que se paran a contarte las cosas en plena solanera sin temblar: ¡no dudéis en reclamarle una y otra vez que explique las cosas unos metros más allá al refugio de un árbol o un muro! Ellos no se dan ni cuenta.

Hay que tener una enorme paciencia. En los aeropuertos hay que pasar varios controles y es muy normal el overbooking, es decir, que si vas en un grupo de 40 personas unas vayan en un avión y otras en el siguiente, por muy reservado que se tuviera. Son así.

Por tanto, y visto lo visto, aquí van mis otros consejos para disfrutar a tope de un viaje impresionante, de esos que hay que hacer en la vida casi obligatoriamente:

Si te lo puedes permitir organízate un grupo súperreducido, de entre 4 y 8 personas de forma que tengáis vuestro chófer y vuestro guía, con una furgoneta de pasajeros para vosotros de forma que tengáis una gran agilidad. Evita ir en un gran grupo. Los tiempos de espera en los grupos grandes (un autobús de más de 20 personas ya basta) son inmensos. Siempre hay que esperar al rezagado, todo se relentiza y el tiempo de subir y bajar se alarga, la carga y descarga de maletas se eterniza una y otra vez, que te expliquen las cosas y que todos se enteren es una odisea, etc, es tanto el desperdicio de tiempo que origina que no compensa el ahorro de dinero.

No hay chollos. Paga y disfruta. Cuanto más barato sea el viaje más “sorpresas” te llevarás, con seguridad. Hay una enorme diferencia de calidades en los hoteles, en los barcos del Nilo, así como de los guías. Los barcos van por categorías, los de 4 y 5 estrellas son normalitos, luego está el 5 estrellas Lujo, que empieza a estar algo mejor, y se aconseja no bajar del 5 estrellas Gran Lujo, que no es tal, es simplemente un buen barco-hotel como el que uno espera en un viaje, los demás se quedan por debajo del estándar de un hotel normal en España. Recomiendo las naves Tu-ya y el Ti-yi, ambas con garantías de buena calidad de servicio, de habitaciones y de comida. Hay mil triquiñuelas en las agencias de viaje y los touroperadores en Egipto y es muy fácil que creas que compras una cosa y luego compruebes decepcionado que realmente era otra. Por ejemplo, te dicen 9 días y 8 noches y resulta que vuelas por la noche y te lo cuentan como una noche, o sales de vuelta por la mañana y te lo cuentan como día de estancia. Recuerda que ni la propia agencia puede garantizar los horarios que te ha ofrecido. Además hay tiempos muertos absurdos por todos lados. Ellos tienen su planificación y si es un grupo grande no se la mueve nadie. Si había 2 horas para ver algo que se ve en una, pues a esperar. Si vas todo el día deprisa y corriendo en las horas de más calor y de repente te quedas 3 horas sin hacer nada en el lugar más tonto, pues es lo que hay.

Si Egipto tuviera una web interna para tursitas se llamaría “sacalapastaalturista.com”. Además de que te pidan dinero por todas partes (no como limosna, sino como una especie de “propina por la cara”), por todos lados te ofrecerán collares, pañuelos, y toda clase de cosas. Allí se regatea a lo bestia. De lo que te pidan de entrada calcula que lo lógico es que el precio final sea cerca de la cuarta parte de lo que empezaron. Lo de sacarte la pasta es que te dan tanto la lata con lo de “un euro, un euro” que al final compras una chorrada aquí, otra allá, una propinilla aquí, etc, siempre de importes pequeños y cuando sumas todo te has dejado un pastón euro a euro. Consejo práctico: No vale la pena regatear tanto, si ves algo que te interesa es mejor que te fijes rápidamente tu precio en tu cabeza, a partir de ahí pregunta cuanto te piden, y ofrece algo menos que el precio que estás dispuesto a pagar. Cuando te haga “la última oferta” y si esta es aún superior a tu precio di que no, suelta el producto y márchate ¡¡siempre te llaman al cabo de unos segundos y te dan un precio muy inferior que seguramente es el que tú tenías ya prefijado!! Lo hacen todos igual. Al principio es divertido, y al final acabas un poco cansado o enviciado de tanto regateo por un par de euros arriba o abajo, que para ti no son nada y para ellos es muchísimo. Pues que se lo lleven y tú no gastas tanto tiempo. Debes saber que todo lo que veas durante el viaje lo encontrarás al final en el mercado de El Cairo y seguro que más barato. Tienen lo mismo en todas partes.

La ruta y días: la duración del viaje no puede ser menos de 7 días si todo va perfecto. Como lo normal es que no sea así es mejor dejarse 1 ó 2 días más de colchón. Pero ojo, evita estar demasiado tiempo en El Cairo como suele suceder en la mayoría de los programas. No lo merece y la contaminación brutal y la sequedad del aire no hacen aconsejable estar más de lo imprescindible.

Una ruta muy eficaz es hacer el recorrido España-Luxor-Asuan con AbuSimbel- El Cairo-España de esta forma el viaje siempre va a más, se aprovecha el tiempo a tope y mantiene el interés creciente. Para eso volar desde España directamente a Luxor, por la mañana para llegar al mediodía (son unas 5 horas de avión). Atención, esto es importante porque si llegas por la noche es un día perdido y hay vuelos que salen de Madrid a las 12,30h de la noche y te dejan en el barco a eso de las 6 de la mañana, con lo que te venden la moto de que llevas ya un día y una noche.

Supongamos que has logrado la proeza de que vueles por la mañana temprano para estar en Luxor al mediodía. Allí se toma el barco-hotel y se visitan los templos de Karnak y Luxor. Dos maravillas de templos para empezar a lo grande. El barco irá durante 3 noches hacia el sur, río arriba hasta Asuán. Aunque por la noche no navegan porque no está permitido a partir de las 12, si van retrasados sí navegan de madrugada desde las 4 de la mañana. Por tanto ¡¡asegúrate de que no tienes un camarote cercano o encima de los motores!! El ruido o la vibración no te dejarán dormir. Una gracia típica de Egipto es el paso de la esclusa que hay entre Luxor y Asuan. Caben un par de barcos cada vez, tarda unos 20 minutos y deben pasar unos 150 barcos diarios. Es decir, que si tu barco llega a la esclusa y hay otros 30 barcos delante de él tardará hasta 1 día entero en pasar lo que hará que el programa que tenías se vaya a freír gárgaras (cuanto más barato es el viaje contratado más posibilidades de que casualmente el tuyo sea de los que esperan más). Esto pasa especialmente en Semana Santa o Navidad donde hay muchísima gente y por tanto muchos más barcos. Esto es Egipto y aquí no se estresan por nada del mundo. Y el turista... ¡pues a sufrir que para eso ha pagado!

Bien, en la ruta ascendente se visitan las tumbas del valle de los reyes, Tebas, Edfu, Kom Ombo, etc. Finalmente el barco llega por la tarde-noche a Asuán. Por la mañana desde Asuán hay que hacer la visita a Abu-Simbel. Suele ser una alternativa que te comentan en la agencia de viajes cuando encargas el trayecto. Bien, pues ir a Egipto y perderse eso es como hacer un recorrido por toda Andalucía y saltarse la Alambra. ¡Es imprescindible! Ahora bien ¡cuidado con la letra pequeña! Porque en muchos viajes dice “recorrido terrestre”, lo que significan unas 5 ó 6 horas de trayecto entre ida y vuelta en autobús por unas carreteras regulares y con una conducción penosa. Asegúrate que has contratado el traslado en avión, son apenas 20 minutos de vuelo y se hace en el día: vas, lo ves y vuelves en una mañana, además desde el avión verás la inmensidad del desierto de verdad. Una cosa, en el avión de ida siéntate en la ventanilla del lado izquierdo y antes de aterrizar verás el conjunto monumental desde el aire.

En el propio Asuán por la tarde se visita el impresionante templo de Philae, en una isla. Posiblemente te ofrezcan en Asuán una visita opcional al “pueblo Nubio”. Pasa olímpicamente, es una encerrona para guiris, camello incluido (es mejor reservar el camello para El Cairo). El tal pueblo es sólo un barrio a la otra orilla, de casas sencillas dispuestas en una calle de chiringuitos de venta de baratijas y poco más. Es mejor (y más barato) contratar un recorrido de ida y vuelta por el Nilo hacia el pueblo Nubio (sin bajarse) en las barcas que te meterán por recovecos entre piedras, verde y arena, y verás otro Nilo, muy bonito. Tanto si haces esto como si no, lo que sí es una maravilla que no puedes perderte es el paseo en chalupa (barca de vela) al atardecer. En Asuán no hay más que ver ni que hacer. El museo Nubio es pequeño y prescindible, así que lo suyo es volar a El Cairo cuanto antes después de hacer todo lo comentado. Ojo porque es muy común que en Asuán te quedes con un día entero o medio día sin actividad porque la combinación de vuelo de la agencia haya sido mala. Asegúrate de que el vuelo para El Cairo salga antes de las 4 de la tarde para que cunda el tiempo.

En El Cairo ya estaremos un poco cansados, pero con la ilusión de ver aún las pirámides, así que déjalas para el final. El día de llegada puedes visitar algo: alguna de sus grandes mezquitas, la Madraza de Hasán, el famoso mercado el-Khalili, etc. Al día siguiente deja el Museo Egipcio para las horas de más calor, y antes y después visita lo que te quede de El Cairo que no sean las pirámides ni Sakkara. Los guías programan las visitas a los museos con una duración de varias horas, y realmente no son necesarias. Un buen guía debidamente achuchado por vosotros te hará ver lo importante, y con tiempo extra para pasear, en menos de 2 horas. Lo de la famosa ciudad de los muertos resulta ser que hay una zona muy grande donde los potentados durante siglos se hicieron unos mausoleos para la familia, auténticas casitas con varias habitaciones, y en un momento en el que vinieron miles de personas emigrados a El Cairo desde el campo se les ocurrió a las autoridades cederles el uso de todos esos recintos para que tuvieran casa. Lo de que los pobres viven en las tumbas porque no tienen donde ir es un mito, las “casas” mausoleo están mejor que muchas de las casas de los barrios más humildes y fue una buena idea que se mantiene. Puedes visitarlo de pasada pidiéndoles al guía que lo atraveséis, porque no ofrece mucho.

Para cenar ese día aquí va una sorpresa bestial: reserva mesa en la terraza del restaurante CHRISTO, en el 10 de la calle Pyramids, en Giza. Cenarás viendo las pirámides delante de tus ojos.

Al día siguiente ya sabes, ¡madrugón! Y comienza visitando la pirámide Roja (no es roja pero se llama así), que está a unos kilómetros de El Cairo. ¡Ojo! Esta impresionante pirámide y la Romboidal que está junto a ella no se suele incluir en los viajes y por eso está sin gente (cuando fuimos en plena Semana Santa sólo estaba un autobús y nosotros). Se puede visitar por dentro sin problemas y está justo en el comienzo del desierto. Con esto nos bautizamos de pirámides en plena ambientación y sin ningún agobio. Además podemos meternos dentro para ver cómo son y así ahorrarnos el hacerlo en las pirámides de Giza que es mucho más caro, son unas galerías más sosas y con mogollón de gente. Esta parte la catalogo de secreto imprescindible para el viaje. De ahí nos vamos a la escalonada de Sakara, donde veremos mucha gente y está bien para un ratillo, junto a ella está una de las pocas tumbas que cuentan en sus dibujos como era la vida cotidiana de los egipcios.

De ahí vuelta a El Cairo. Recuerda que en El Cairo los atascos son monumentales y el tráfico imprevisible lo que hace muy complicado calcular el tiempo de traslados. En los taxis el precio hay que negociarlo antes de salir y no darle el dinero, o al menos todo hasta llegar al destino. Observar cómo se conduce es un show, todos cruzándose una y otra vez. No hay semáforos, los pocos están siempre en naranja, pero lo que te deja boquiabierto es ver cómo cruzan la calle los peatones, siempre por en medio de los coches y casi sin mirar. Es el caos organizado, al principio crees que están todos locos y luego ves que entre ellos se entienden y se manejan en un código extraño.

Cuando vuelvas es mejor ir a comer, porque será la hora de más calor y es una pena ver el conjunto de Giza así. A eso de las 16,00h ve para allá y disfruta de la gigantesca pirámide principal y sus compañeras. Finalmente verás la esfinge (aunque tiene un buen tamaño, es más pequeña de lo que esperas). ¿Queda algo? Pues claro, no podemos acabar un viaje tan impresionante sin una última experiencia alucinante. Al anochecer, e incluso de noche si hay buena luna, ten contratado un paseo en camello para ver las pirámides desde la arena del desierto que está a su alrededor. Es un paseo mágico en unos camellos muy cómodos que cualquiera puede montar. Si has subido antes en camello verás que estos son otra cosa, suaves y agradables. No son con “cestas” como los de Canarias, sino individuales y paseados por un morito. Importante: el paseo contrátalo al atardecer o por la noche, los que lo hacen al mediodía se mueren de calor.

Ese día cenas donde quieras y os dais un último homenaje (procura no ir a uno de los barcos-cena espectáculo del Nilo, se cena mal, el espectáculo es normalito y en El Cairo desde el Nilo no hay nada que ver). Por la mañana al aeropuerto y procurad un avión que os deje en España por la tarde. Para poder estar ya con las maletas en el taxi en España a las 7 de la tarde calcula que tendría que tomar un vuelo que saliera a las 12h ó 13h, lo que implica estar en el aeropuerto de El Cairo antes de las 10h. Los trámites del aeropuerto son impredecibles, igual vas rápido que no, y ¿lo no normal qué es? Pues que no. Además recuerda que hay overbooking con facilidad así que si llegas justo es muy posible que te metan en el vuelo siguiente.

La vuelta en avión se hace un poco larga, así que es el momento de revisar tus cientos de fotos en la cámara digital, leer la guía para repasar todo lo visitado y comentar las anécdotas del viaje. Mejor viajar con líneas aéreas regulares EgyptAir, Iberia, etc. Fuera de estos cauces... allá tú. Aquí es mejor pagar y disfrutar que ahorrar y fastidiarse el viaje.

Se puede pagar en euros en todas partes, eso sí, ve con mucha moneda fraccionada y billetes pequeños de 5 y 10 euros ¡¡nuca des el billete para esperar el cambio!! Porque se resistirán a dártelo y tratarán de hacer que te lleves otra cosa en vez de darte el cambio. Para ellos 1 euro es mucho, con una propina de 1 euro tendrás a cualquier camarero o camellero o vigilante de un templo que se ha dejado fotografiar contigo, o un limpiabotas, o lo que sea ansioso por 2 cosas, agradarte... y ¡pedirte otro euro!

Cuando no desees que te molesten los moscones que te ofrecen de todo simplemente ignóralos y sigue andando sin mirar su mercancía ni hablar con ellos. Rápidamente ven que no eres cliente y te dejan. Si te pones a hablar con ellos para decirles que no quieres nada ya han conseguido captar tu atención, y su nivel de perseverancia es descomunal. También verás que hay mucha gente que te pide que le cambies monedas de euro que tienen en billetes (ya que ellos no pueden cambiar las monedas en el banco). Se puede hacer y es muy útil para tener monedas para negociar euro a euro, pero deja que primero te suelten las  monedas una a una en tu mano y sólo entonces les das el billete. Si dejas que las cuenten ellos...

Para beber, recuerda que el agua del grifo ni tocarla, ni siquiera para lavarse los dientes o para lavar el cepillo o añadir hielo a algo. Venden botellas de agua por todos lados, el único sitio donde te sablean por el agua es en los hoteles, por eso es mejor comprarla por ahí. No vale la pena ni llevar agua encima porque habrá allá donde vayas. La bebida para comer es la cerveza, allí se llama “Bira”, como birra pero con la “r” suave. La marca más normal es Estela, y a menudo encuentras Heineken y una local, Luxor, que no está mal. Como allí no se bebe alcohol verás que en más de un sitio sólo hay cerveza sin alcohol.

Último consejo, si vas en pareja mejor llevar 2 maletas medianas que un supermaletón ya que hay que trasladar las maletas varias veces y luego no hay quien pueda con las grandes, además volverá más llena, seguro. Y ¡no aceptes las excusiones no programadas! Por ejemplo los espectáculos nocturnos de luz y sonido de los monumentos. Recuerda que estás en “sacalapasta...  .com” y todo lo extra suele ser malo y caro. Además, teniendo en cuenta los horarios tempraneros, agradecerás no trasnochar demasiado para poder aguantar hasta el final el ritmo alto que exige un viaje de esta envergadura.

Sé implacable con la agencia de viajes a la hora de ajustar el recorrido, confirmar el barco-hotel y el hotel. Como ejemplo, nosotros teníamos contratado el Hilton en El Cairo, por lo que no me ocupé de comprobar más. Tan contento que iba yo. Pues en El Cairo hay 2 Hilton, el más nuevo que se llama Ramses y el Nilo más viejo con vistas al río. Resulta que el nuestro era el Nilo, y no sólo eso, sino que dentro del hotel, por un pasillo, se va a un anexo rancio y viejo de sólo 3 plantas, donde las habitaciones dan a un lugar interior horrendo, con un ruido tremendo de tráfico y aires acondicionados y el mobiliario debe ser del que no venden ni en el rastro. ¿Adivináis dónde nos tocó? Pues al anexo, cómo no, porque se ve que en Egipto no te puedes fiar ni de la cadena Hilton. Pues eso, que si pagas alta calidad tendrás algo bastante bueno, si pagas calidad, en Egipto puede ser cualquier cosa, así que si pagas viaje barato... ¡mamma mía lo que puede ser eso!

En Egipto no verás miseria, tienen un nivel de vida bajo, atrasado en muchas cosas, como si estuvieran en 70 años atrás respecto a la España de hoy. Carros tirados por burros por todos lados, calles de tierra en los pueblos y barrios humildes, sólo coches viejos, todo muy “cutre” en general, pero no es miseria. Es un país suficientemente próspero y orgulloso, con petróleo, grandes empresas de turismo, escolarización gratuita para todos, con sus universidades, industrias, etc, pero con un estándar bajo asumido y aceptado en su estilo de vida. No te sentirás incómodo en ningún momento.

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