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París bien vale escaparse 4 noches
Consejos para una buena escapada para conocer París.
París es la gran ciudad más impresionante de Europa, y probablemente del mundo. Es grandiosa, espectacular, armoniosa, enorme y con encanto por todos lados. Su visita es obligada y aquí van algunos consejos para sacar provecho a nuestra visita.
No se puede visitar por primera vez en un fin de semana, necesitas 4 días para ir muy apretado, y mejor aún 5 días con 4 noches para ir más holgado. Por ello es recomendable viajar un día pronto por la mañana para estar allí hacia las 12,00h-13,00h, lo que te permitirá coger la habitación del hotel y empezar ya a caminar. Evitar el invierno o los meses contiguos. Lo mejor es el verano ya que anochece más tarde y se disfruta más. Es raro que haya más de 2-3 días muy calurosos seguidos y lo normal es que después vengan unos días primaverales de los de chaqueta por la noche, incluso de día.
Lo primero que hay que saber es que París “te revienta”. Hay que verlo todo, se trata de pasear por la ciudad, no de ver una serie de monumentos concretos. Y las distancias son enormes, ojo al calzado, para andar, cómodo, cómodo y sobretodo cómodo (los tacones como mucho para la noche, o ni eso). Cuando uno ve el plano dice “vamos andando, que está aquí cerquita”, y ahí se descubre que esa frase en París es sinónimo de “está a tomar por saco”. Las proporciones de todo son diferentes, se pierde la perspectiva de las distancias y los kilómetros de acumulan. Las plazas son grandes, las calles también, el río, los museos… todo. Por eso no es una ciudad óptima para viajar con niños, ya que fuera de la torre Eiffel lo demás les va a cansar y ya no les parecerá interesante. Es perfecta para ir en un pequeño grupo de tres o cuatro personas. Lo mejor es planificar los recorridos yendo de más a menos, esto es, el primer día hacer recorrido de andar muchísimo, el segundo menos, y así cada vez con menos horas de caminar. El itinerario que os contaré sigue esta estrategia.
Por todo esto la ubicación del hotel es clave. Lo ideal es que esté justo al lado del Louvre, ya que está en el centro de todas las zonas a visitar (al lado es pegado, a una manzana como mucho, que “cerquita” ya sabes lo que pasa). Los hoteles de 4 estrellas son justitos (no como en España) pero valen perfectamente ya que apenas vas a estar en el hotel, y no vale la pena gastar un pastón en un hotelazo que luego no vas a aprovechar. Un buen truco es cogerlo sin desayuno. En los hoteles te clavan entre 12 y 20 € por persona por un pésimo café y un normalito desayuno, por lo que es mejor salir y hacerlo en cualquiera de los miles de cafés que hay. Desayunarás mucho mejor y a mejor precio.
Los taxis son una excelente opción para regresar de los sitios cuando ya estás cansado. El recorrido medio viene a ser unos 9 €, y hay que tener en cuenta que allí son para 3 personas, te admiten una cuarta pagando unos 3 € de suplemento, eso sí poniendo caras largas. Los taxistas de París tienen fama de bordes, y lo son, pero ahora ya hay un montón que son sudamericanos muy majos, por lo que conviene preguntarles si hablan español nada más entrar y verás que muchos sí lo hacen. De hecho es algo general. Desde hace unos pocos años ya hay hasta carteles en español y varios sitios, los camareros te hablan en español en casi todas partes, vamos, que se nota que ya nos tratan como la potencia de turistas que somos y no con el desdén que lo hacían antes. Ojo con los pasos de cebra, allí deben ser sólo para cebras y cuando cruces uno ten en cuenta que lo normal es que los coches no paren, tienes que atravesarte descaradamente y sólo cuando estás realmente en medio ya se detienen, si te quedas esperando en la primera banda blanca a que pare uno lo llevas claro.
Temas de presupuesto. Prepárate para fundir dinero, aunque lo bueno es que allí se puede pagar con tarjeta en casi todas partes, incluso cantidades pequeñas. Las colas son grandes en verano para todos los monumentos, por tanto saca por Internet las entradas a los museos y te ahorrarás muchísimo tiempo. Un presupuesto de mínimo 100.-€ por persona y día no es un mal cálculo para todos los gastos básicos al margen del hotel: desayuno-comida-cena+transporte y entradas a lugares de interés. Lo más caro son las cervezas, ya que son caras de por sí y encima el alcohol lleva un impuesto de casi el 20%. Cada caña te saldrá por entre 6 y 8 euros. Por tanto, a la hora de comer o cenar una buena alternativa es pedir agua con gas para quitar la sed (son muy buenas por allí) y un vino, que aunque parecerá caro en la carta ya que un Burdeos sencillo está por los 30.-€, con apenas 4 cervezas entre todos ya te habrás gastado más de eso. La paradita para un café o una cervecita no es como en España, viene a costar casi el triple. Pero no se puede uno privar de sentarse en las típicas terracitas por la parte de fuera a ver pasar a la gente mientras tomas algo. En cuanto a las copas, no son relativamente tan caras, ya que un gin-tonic cuesta unos 10.-€, pero no tienen cultura de copeo, así que te lo servirán mal, en un vaso cualquiera, o sin limón, etc. Para el transporte ya sabes que harás andando casi todo, por tanto por tres o cuatro taxis que al final vayas a coger no merece la pena ir en metro para ahorrarse entre todos los días como mucho 20.-€ de diferencia, no seas tan rata que París es para disfrutarlo.
Para las comidas o cenas lo mejor es ir a cualquiera de los cien mil restaurantes-café que encuentras por el camino. Una de las buenas cosas que tiene París es que se come correctamente en cualquier parte, y el restaurante medio da un buen servicio y cuida la presentación. Para restaurantes súper buenos ya tenemos en España los mejores, y no solemos ir, así que no vale la pena que te sableen allí por nada y mejor te guardas ese dinero para darte un buen homenaje en los mejores restaurantes españoles. La diferencia en París está precisamente en los restaurantes normales, que son como media de nivel superior al de menú de España. Una cena o comida te saldrá entre 30 y 40 .-€ por persona en casi todos lados (año 2010), y en muchos sitios tienes menús por unos 15 ó 17 €, pero como no incluyen la bebida ni el café al final acabas igualmente cerca de los 30.-€. Por tanto es caro comparado con el menú básico de diario en España, pero no tanto respecto a salir a comer o cenar el fin de semana, que normalmente nos cuesta eso y más. Eso sí, el entusiasmo inicial por lo bien que está todo en cualquier sitio que comamos pronto se tornará en monotonía porque no hay mucha variedad de platos, en todas partes es casi lo mismo. Lo típico es el salmón, el steak tartar, el entrecot, el filet a la pimienta (recuerda pedirlo poco hecho, suelen hacerlos de más), el lenguado meuniere (lenguado es “sole” en francés), y la fondue Bourguignonne (la de carne). Ojo, lo normal es que cierren la cocina como tarde a las 14,30h y a las 22,00h, lo bueno es que yendo a las 14,00h o a las 21,00h es última hora para ellos y por tanto siempre hay sitio.
Recomendaciones de restaurantes: como he comentado uno de los placeres es probar lo bien que se come en cualquier sitio, en el primero que veas que te parezca bien o que tenga una terracita que te agrade, así que esa es la primera recomendación. Para una cena más especial os recomiendo un lugar para tomar un estupendo steak-tartar o el “sole reuniere”, con ambiente de jazz escuchando a un excelente pianista. Está en la zona cara de París, no muy lejos de la zona del Louvre pero como a las señoras les apetecerá ponerse tacones por una vez pues taxi de ida y de vuelta y tan contentos. Es el restaurante Boeuf Sur Le Toit, en el 34 de la rue Colisée (casi esquina a la Av. Franklin D. Roosevelt). La entrada es como una pescadería para demostrar lo fresco de su pescado. El Steak-tartar excelente, de los mejores de París y una buena cantidad. Tranquilo, es de precio asequible.
Otro buen lugar para el día que vayáis a Montmartre es un pequeño restaurante encantador donde podrás tomar un magnífico filet a la pimienta que resulta ser un pedazo de solomillo a la pimienta buenísimo, en un pequeño patio, atendido por unos señores mayores y a un precio estupendo. Antes del postre en Francia se suele tomar una tabla de quesos, este es un buen sitio para probarlos. Se trata del restaurante Le Vieux Chalet, que está en la calle Norvins, 14 bis, que es la calle que sale de la plaza Tetre (la de los pintores). Ve atento al número de la calle porque es fácil pasárselo al ser tan pequeño y discreto. Entra y detrás está el encantador y tranquilo patio.
En la zona del barrio latino, en la calle Huchette, la más animada y bulliciosa de París, tienes multitud de restaurantes para cenar (mejor cenar en una terraza para disfrutar de ver pasar el mogollón) y podrás probar en varios sitios la estupenda fondue de carne a buen precio, además cierran mucho más tarde y será fácil conseguir una mesa estupenda hasta las 23.00h. Nosotros lo hicimos en el Sarl Le Symposium (en el nº 29 de esa calle) y tomamos una Fondue Bourguignonne estupenda sentados en la terraza de la calle, eran muy majos y cenamos de maravilla.
Por último, para descansar algún día de la comida francesa, recuerda que hay muchos restaurantes italianos, así que échale un ojo a alguno que veas cerca de tu hotel y así ya tienes donde variar algún día, que hará falta, y además suelen dar de cenar más tarde.
Horarios: Para visitar los museos, la torre Eiffel, etc, evitando aglomeraciones lo mejor es ir siempre o a primerísima hora (a las 9,00h) o por la tarde. A media mañana es cuando van los autobuses de los tour operadores. Pero ten en cuenta que los museos cierran a eso de las 17.30h. Reserva tiempo a partir del segundo día para la siesta o descansar, será mejor que acabar echo polvo. En cuanto a los espectáculos lo típico en París es el Music-Hall, tipo cabaret. El más prestigioso es el Crazy Horse, es el que más nivel tiene, junto al Lido. El Molino Rojo es para turistas, ya no es lo que era. Pero ojo, todos son muy caros y sólo vale la pena si te gusta ese tipo de espectáculos, ya sabes, un montón de chicas bellísima bailando en topless, todo muy elegante y con algún número de magia o equilibrismo muy bueno, pero eso es todo.
Itinerario propuesto para 5 días, 4 noches:
Primer día: el gran palizón.
Llegar al hotel por la mañana y salir desde cerca del Louvre hacia la isla. Visitar Notre-Dam de París (recuerda que Notre-Dam significa “Nuestra Señora”, por tanto siempre hay que decir de donde es porque allí toda ciudad grande tiene la suya). También hay que visitar la Sante Chapelle con sus formidables vidrieras. Cruzar hacia el barrio latino (al sur) y seguir caminando hacia la iglesia St-Germain des Prés, seguir al Palacio de Luxemburgo y entrar en sus jardines, salir hacia el Pantheón atravesando La Sorbonne. Desde allí bajar hacia la isla pequeña para atravesar el río y acabar en la Plaza de la Bastilla (no queda nada de la Bastilla, pero tanto oír hablar de ella, pues hay que ir; evidentemente en este recorrido hemos parado varias veces a comer, a tomar algo, etc). Desde ese punto empezamos a regresar hacia el Louvre en línea recta. Seguir, entrando en la encantadora plaza des Vosgés, continuar por la rue Rivoli hasta el Hotel de Ville (ayuntamiento), impresionante edificio que resume los estilos de París, seguir la calle hasta pasar junto al Palais Royal y el Louvre. Hotelito, cena y hasta mañana.
Segundo día: segunda paliza, pero más asequible.
Atravesar el jardín de las Tullerías hasta la plaza de La Concorde, cruzar el puente del río y dirigirse a Los Inválidos, allí visitar la tumba de Napoleón, enorme. Justo a un lado está el Museo Rodin, se visita y dirigirse hacia la Torre Eiffel. La torre se visita subiéndose en los ascensores. Imprescindible haber reservado antes porque las colas son tremendas. En la recepción del hotel te lo pueden sacar, pero mejor si lo has hecho tú por Internet antes. Se puede subir hasta 3 niveles, el primero justo encima de la base, el segundo justo antes de estrecharse, y arriba del todo. Mi consejo es no subir a lo más alto porque está “demasiado alto” y ya no se ve bien la ciudad, además hay mucha cola para el segundo ascensor y no vale la pena ni el tiempo ni el precio. Si habéis estado en lo alto del Empire State en Nueva York, es algo imprescindible ya que se ven los otros rascacielos desde arriba. Pero no es el caso en París, que se ve mucho mejor desde el segundo nivel, que está mucho más alto de lo que parece desde abajo, donde resalta el Sacre-Cour y se identifica todo. Desde arriba ya se pierde el encanto, sólo se está muy arriba, sin más. Pero claro, yo sí subí y ahora puedo contarlo, seguramente querrás hacer lo mismo, pero si te quedas en el 2º nivel sabrás que no has tomado mala decisión. Al bajar de la Torre ir hacia el Pont de l’Alma y cruzar el río para tomar la Avd. Montaigne. Atención, desde ahí hay una espectacular vista del Sacre-Cour al fondo. La Avd. Montaigne es donde están todas las tiendas de moda de lujo, se nota su alto nivel por todas partes. Subir por ella hasta los Champs Elysees y volver hacia la Plaza de La Concorde. Buen descanso merecido en el hotel y salir a cenar.
Tercer día: mañana de Museos, que ya está bien de caminatas.
Por la mañana el Louvre. El Museo del Louvre hay que visitarlo por sí mismo, aunque no te guste la pintura, ya que el edificio es el Antiguo palacio real y aunque estuviera vacío hay que verlo. El museo de Orsay es una pequeña decepción: mal estructurado, mal expuesto, mucha mezcla, pocas obras del impresionismo que realmente merezcan la pena (lo mejor de Monet está en L’Orangerie y en museos por todo el mundo). Vamos, casi prescindible, pero se saca una entrada conjunta para el museo de Orsay y L’Orangerie así que ya puestos pues se visitan los dos. El de Rodin es sencillo pero está bien, además se ve como era una mansión parisina típica, con su jardín detrás (lo normal es haberlo visitado el día anterior). El Museo de L’Arme es muy malo, trajes y trajes de militares y poco más, ni una triste maqueta de una batalla, por tanto uno menos.
Comer e incluso volver a descansar al hotel un rato (los pies lo agradecerán). Por la tarde paseo tranquilo y más corto: Salir hacia la iglesia de St-Eustache, impresionante por fuera y cerrada a visitas, desde ahí seguir por la derecha hacia el horroroso Centre Pompidou por una de las pocas calles peatonales de París llena de gente. Ver “la nave industrial” que es el Centro Pompidou para poder criticarla como hacen todos los parisinos, regresar por la calle peatonal y elegir la ruta callejeando hasta el palacio de la Opera. Detrás de la Opera, por la derecha, verás las Galerías Laffayette a una manzana, entrar en el edificio de la izquierda por el centro para admirar la cúpula central y sus balcones ¡qué nivel! (Como es posible que esté cerrado cuando lleguéis, se puede visitar otro día para compras). Bajar hacia el río por la maravillosa Place Vendome, elegante, grandiosa, llena de joyerías de lujo, y regresar al hotel para prepararse para una buena cena.
Cuarto día:
Por la mañana visitar el Palacio de Versalles. Estás a unos 12 km del centro de París. En el hotel se puede contratar una visita guiada con transporte por unos 80.-€ por persona, pero te sale igual o mejor ir en taxi si tienes entradas por Internet y así no tienes que depender del horario de vuelta del guía. Hay que ir a primera hora porque luego se llena de autobuses de turistas. Si como la mayoría hasta ahora sólo has visto fotos de este palacio te llevarás una gran sorpresa, es mucho más de lo que esperas. Grande, muy grande, majestuoso, no es comparable con ningún otro palacio visto hasta ahora. Se visita el interior y se sale a los jardines. En ellos hay una caseta que te alquila por apenas 30.-€ un cochecito de golf para recorrer los jardines. Yo no pude hacerlo porque el guía no nos dio tiempo (error ir con horarios justos), pero espero que tú si puedas darte el gustazo ya que los jardines son descomunalmente grandes y desde el palacio no se aprecian sus diversas zonas, y ¡andando se los va a hacer su padre!
Regresar a París directos a Montmartre, la zona del Secre-Cour para comer por allí y ver la zona. Regresar al hotel, o en taxi o en un último paseo cuesta abajo. A eso de las 18,00h ó 19,00h como tarde hay que rematar la visita a París con dos cosas imprescindibles que vamos a enlazar:
Primero un recorrido por el Sena en barco. Hay 2 alternativas, la primera es el Bateaux-Mouches, es el típico que vas sentado en el techo. Inconvenientes: sólo sale del pont de L’Alma y regresas allí. Es decir, es un recorrido fijo, y es caro. ¿Alternativa? Un buen truco es coger un Bateaux-Bus, que cuesta 11.-€ por persona, tiene varias paradas y te puedes subir y bajar cuantas veces quieras en el mismo día. Puedes ir en la parte de atrás que está abierta y con un poco de paciencia podrás sentarte de lado en una especie de baúl blanco que hay atrás y así vas en la gloria. La idea sería tomarlo en la parada que está en el Louvre, entre el pont Royal y el Pont Carrousel, por tanto cerca del hotel. En verano están hasta las 21,30h y pasan cada 10 minutos, verás abajo junto al río una caseta donde compras el ticket junto al embarcadero. Lo tomas en dirección a la Torre Eiffel. El recorrido total es de una hora y media, por tanto si lo coges a las 18,30h, por ejemplo, tienes tiempo de hacer una parada en Notre-Dam, callejear de nuevo por ahí y volver a tomarlo en donde lo dejaste, eso sí ¡que sea antes de las 20:45h! para que te de tiempo a tomar el último barco que te dejará sobre las 21,30h en la Torre Eiffel. Allí bajamos para hacer la segunda cosa imprescindible. Ver la Torre Eiffel de noche, y si es posible justo desde el anochecer. Para ello subir por la pradera de césped hasta casi la Avd. Josep Bouvard y sentarse allí. Poco a poco verás como el cielo se oscurece y la iluminación de la Torre la convierte en dorada. Por la noche, cada hora en punto (por tanto a las 22,00h exactamente) durante 5 minutos hay una sorpresa, unos destellos de luz empiezan a centellear por toda la torre. Termina de hacer las 200 fotos que harás y rápidamente sal de allí para coger un taxi hacia la Place St Michel, que es la entrada al barrio latino, y el único sitio donde aún podréis cenar. Al llegar allí tomar la estupenda calle peatonal Huchette (que sale hacia la derecha según miras al río) y cenar en el primer sitio que te guste. Se nota que esta zona es diferente, más bulliciosa, más barata, más latina, más gente, ambientazo, bares de copas, etc. Al acabar lo suyo es dar un paseo nocturno por el sena hasta el hotel, que no está tan lejos.
Quinto día: el regreso.
Lo normal es que este día sea el de vuelta, por eso lo ideal es coger un avión que salga a primera hora de la tarde, entre las 15,00h y las 17,00h. Así puedes dedicar la mañana a compras (si no pudiste visitar las Galerías Lafayette este es el momento), comer pronto y para el aeropuerto, asegurándote de que llegas a España a una buena hora (el vuelo dura a Madrid algo menos de 2 horas) por tanto con tiempo para todo, o para enlaces con otros vuelos. A descargar las fotos y rememorar este impresionante viaje a esta abrumadora metrópoli que claramente es la gran ciudad más bonita del mundo como conjunto.
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