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CUENCA, LAS FORMIDABLES TORCAS
De Cuenca siempre se habla de las casa colgantes o de la
Ciudad Encantada. Ambas cosas están bien, aunque muchas
veces decepcionan un poco por tener demasiado altas las
expectativas. Proponemos otra forma de visitar Cuenca.
Para dormir recomendamos claramente dos opciones: el Parador,
muy bonito y bien ubicado, o la Posada de San José (c/ Julián
Romero, sale desde el lado izquierdo de la catedral), más
económico, encantador, con todo el sabor de una posada medieval
y con habitaciones que dan a la hoz del río.
Para comer y cenar no hay duda, los dos. La Posada de San
José merece visita para degustar los platos locales, y en
el Parador sabes que siempre podrás comer estupendamente.
Recomendamos hacer el recorrido por la parte vieja, ver
el museo de arte contemporáneo, subir hasta la Catedral,
tomar la callecita que va por la izquierda a La Posada,
tomar también el camino que sale de la plaza justo frente
a la Catedral hacia San Miguel y seguir a la izquierda,
llegar hasta el reloj de la torre. El nuevo Museo de la
Ciencia es totalmente prescindible.
Dejar una mañana o tarde para ir a ver las Torcas, verdadera
sorpresa. Están a unos 25 km de Cuenca por el suroeste.
Una vez en el bosque en el que están, hay varias que quedan
junto al camino que recorreremos en coche, y otras que requieren
buscarlas caminando. Se trata de un hundimiento circular
del terreno, de unos 40 o 50 metros de profundidad y de
varios diámetros, algunos llegan a ¡más de 100 metros! Es
algo original y absolutamente impresionante. Las hay inundadas,
que forman lagos, y otras que mantienen el bosque intacto,
aunque varios metros de paredes lisas bajo tus pies.
Otro lugar especial de Cuenca, muy poco conocido está saliendo
por la carretera hacia el Parador, dejando éste y siguiendo
unos 2 ó 3 kilómetros; y mucho ANTES de llegar al único
cruce señalado que veremos, sale una carreterita a la derecha.
Digo esto porque te pasarás seguro, ya que la carreterita
no tiene ni la más mínima indicación, es más parece un camino.
Así que cuando llegues al cruce, te das la vuelta, regresas
y miras despacio, hasta que veas la única entrada posible.
Una vez en ese camino, a los pocos metros pasarás entre
enormes rocas, y comenzarás a ascender. No te inquietes,
aunque parezca estrecho cada vez va a mejor y está en muy
buen estado. Al rato verás que estás sobre la hoz, con vistas
formidables. Llegarás a un mirador, y poco más adelante
para el coche y tendrás una de las mejores vistas de las
Casas Colgantes desde lo alto, justo frente a ellas. Aún
puedes seguir más el camino, pero ya te irás alejando de
la parte más bonita.
Por supuesto, si te sobre tiempo y no la conoces, siempre
está la excursión a la Ciudad Encantada. Si no esperas nada
muy especial te gustará, y merecerá la pena el desvío. Buen
viaje.
Por FM de OWE.
Más información en
http://www.aytocuenca.org
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