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Las Médulas... con Tino.
Ruta gastronómico-rural
Para
cambiar de aires y sumergirse en un verdadero entorno rural,
proponemos un fin de semana en Las Médulas (León).
Se trata de los restos de unas minas de oro romanas. Pero
para hacerlo bien y completo tenemos que contar con Tino.
Para ello dormiremos en Orellán (pueblo rural leonés
al lado de Las Médulas), en su Posada Rural (no hay
TV ni teléfonos). Tienen 6 habitaciones triples,
por tanto, ideal para ir un grupo de familias, entre 12
a 18 personas. Las paredes son finitas, y se oye todo, por
eso es mejor ir en grupo y reservar la Posada al completo.
Para comer o cenar puedes dejar hacer. Te ofrecerán
un botillo, unas chacinas de la zona (cecina, etc), todo
genuino. El churrasco no está muy allá. Eso
sí, concreta antes el precio, sobretodo si vas con
muchos niños. Las cantidades son a lo leonés,
es decir, salvajes, así que es mejor que para los
niños no dejes opción y concretes unas tortillas
o unos escalopes de pollo, por ejemplo. Sino pagarás
entre 1.500 y 2.000 pts por niño para que sobre casi
todo. Otra cosa, aconsejamos llevar vino y bebidas para
el copeo. El vino de la zona es muy fuerte, y para las copas
te darán los vasos, el hielo y lo que necesites.
Tino, con su aspecto de paisano, no para de sorprender.
No sólo ha estado con multitud de personajes, sino
que es la persona clave que logró que esta zona fuera
declarada Patrimonio de la Humanidad. La excursión
con él tiene otra dimensión y sus explicaciones
son muy completas.
Aconsejamos empezar por visitar el museo de las Médulas,
para tener una visión global que nos ayudará
a entender mejor todo lo que veremos luego.
Es imprescindible contratar el recorrido largo con Land
Rover (unas 3.000 pts. por adulto), ya que esa aventura
ya tiene atractivo por sí mismo. El propio Tino pone
su viejo todoterreno (en el que caben 12 personas entre
adultos y niños). Si alguno lleváis un 4x4
también vale, sino se contratan más (con chófer
local). En esta excursión se ven los restos de los
Castros (antiguas aldeas).
Y
por fin se visitan las galerías de Las Médulas
y el mirador de Orellán. Hay que llevar linternas,
ya que no están iluminadas. Es un recorrido corto
y muy divertido. El mirador es fantástico, aunque
la mejor vista se disfruta siguiendo unos 300 metros más
adelante, ya fuera del estupendo camino de acceso. Justo
donde acaba, sale un camino más estrecho. Seguir
por él y antes de que gire a la izquierda es donde
está la mejor vista desde arriba.
Tras la comida se realiza el recorrido por dentro de las
Médulas. Es el único tramo que haremos andando,
en un delicioso paseo por un paisaje diferente. Vuelta a
la posada. Aconsejamos descansar antes de la cena. Cenamos,
unas copas, unos juegos y a dormir.
Por la mañana, si regresas hacia Madrid, tras el
magnífico desayuno, se puede visitar el castillo
de los Templarios de Ponferrada, hacer una paradita en Astorga
(comprar las famosas mantecadas) y desviarse ligeramente
a Castrillo de Polvazanes, para comer un Cocido Maragato
en el restaurante Magdalena (reservar antes). El coche hay
que dejarlo a la entrada del pueblo, ya que está
muy bien conservado y no se permite circular. Prepárate
a comer, es casi imprescindible echarse una siestecita antes
de seguir viaje.
Y con esto, y una semana de régimen para recuperar,
hasta la próxima.
Por FM de OWE
Más información
http://www.bierzonet.es/ieb/medulas/portada.html
http://www.revistaiberica.com/Rutas_y_destinos/cl/medulas.htm
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